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Un cuento de Villa Blandita
Luma y la estrella que se escondió
En Villa Blandita, justo donde las nubes se detenían a descansar antes de continuar su viaje, vivía Luma.
Luma era amarillita, curiosa y llevaba una pequeña estrella junto a una de sus orejas. Cuando estaba contenta, aquella estrella brillaba con una luz cálida que hacía cosquillas en la nariz.
Cada noche subía hasta la Colina de los Sueños para encender los farolitos del camino.
«Buenas noches, flores», decía al encender el primero. «Buenas noches, piedrecitas», susurraba junto al segundo. Y a la luna siempre le deseaba dulces sueños.
Pero una tarde, cuando se preparaba para empezar, descubrió algo inesperado: su estrella no brillaba.



